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WiFi: Potencia y ubicación - Buenas prácticas - Capítulo 4

El autor de este post es Pol Padrisa (@polpadrisa)

Continuando con nuestra serie de artículos sobre Wifi y buenas prácticas la siguiente pregunta que deberíamos hacernos es:

¿Tengo bien configurada la potencia de mi AP?

Muchos sysadmins hemos empezado en el mundo del wifi casi sin querer.

Un buen día nuestro operador nos mandó un router que tenía dos antenas Wifi activado y empezamos a conectar dispositivos sin preocuparnos demasiado del tema.

De esa época nace la sensación que debemos tener un solo AP a toda potencia para llegar más lejos y todos nuestros dispositivos deberían conectarse a él: Falso.

El aire, un medio compartido:

El gran inconveniente del WiFi es que el medio es compartido.

Los veteranos sysadmins comprenderán rápido a qué nos referimos si decimos que podríamos entender que una red WiFi sería como si toda una red estuviera conectada a un solo Hub o cable coaxial.

¿Qué significa esto?

Que no pueden hablar dos elementos a la vez. Si lo hacen se da una colisión, cuando se da una los colisionados tienen que volver a transmitir. Cada colisión significa una pérdida de tiempo y por tanto de rendimiento.

Los estándares de WiFi luchan duro contra las colisiones y establecen sistemas como RTS/CTS (https://en.wikipedia.org/wiki/IEEE_802.11_RTS/CTS)  que actúan como semáforos para evitar colisiones .

La analogía de la cena de navidad:


El WiFi y el sonido se propagan mediante ondas, es por eso que podemos hacer una analogía con la propagación del sonido y el WiFi en situaciones en las que se juntan muchos emisores y receptores para clarificar algunos conceptos.

Si por un momento suponemos que el WiFi se comporta igual que le sonido podemos hacer el ejercicio de imaginar una cena de navidad.

Inicialmente cuando sólo hay dos personas alisando los manteles esas dos personas al encontrase solas tienen una comunicación ideal y fluida, las dos pueden hablar bajito e intercambiar turnos de palabra.

La comunicación entre dos en esa sala es fluida, rápida, respetuosa y eficiente.

Conforme se va acercando la hora de la cena empieza aparecer gente por la sala, los puntuales, los abuelos, los que tienen hijos y finalmente los solteros.

Mientras se va llenando la sala cada vez hay más gente hablando a la vez y empiezan a cruzarse conversaciones, los niños gritan, ruido de extractor y microondas de la cocina, cubiertos y platos…

Todas estas transmisiones las conocemos como ruido. Cuando hay mucho ruido hay más colisiones, cada vez cuesta más transmitir.

Un método innato para cuando hay mucho ruido es empezar a hablar más alto (aumentar la potencia).

Una solución que a priori funciona ya que al elevamos nuestra potencia de señal por encima de la de los otros.

El problema de aumentar la potencia es que el resto de hablantes harán lo mismo de tal forma que sin darnos cuenta al final todos estamos gritando mucho y tenemos una transmisión de muy mala calidad.

Estamos hablando de una situación en la que hay un comedor y una cocina, pero hay familias en las que los adolescentes suelen levantarse después de comer y se van a la habitación a hablar de sus cosas y a escuchar música, el que enciende la tele para ponerle dibujos a los críos, momento en el que también empiezan las comunicaciones interhabitacionales reclamando que los adolescentes vuelvan a la mesa, si hay sitio para el postre en la mesa… al final nos encontramos en un entorno tan ruidos que atraviesa incluso las paredes.

Ahora imaginemos que vivimos en un piso nuevo de esos en los que el aislamiento acústico es un eufemismo; no sólo recibiremos nuestro propio ruido sino que a parte de que nosotros  generaremos molestias a los vecinos ellos también nos afectaran.

Bien pues el Wifi es muy parecido a todas estas situaciones.

Y cómo el problema es muy parecido también lo son las soluciones:

Solución:

Las malas tasas de transferencia se solucionan con las reglas básicas de educación:

1. Respetar los turnos de palabra. (Hablitar RTS/CTS).

2. Hablar bajito para no molestar al resto. (Usar siempre la potencia más baja posible)

3. No gritar entre habitaciones. (Es mejor un AP a baja potencia cerca que uno a mucha potencia lejos)

4. Agrupar físicamente a los que hablan juntos y en un caso ideal aislarlos en habitaciones distintas. (Usar canales o bandas distintos para segregar)

Ejemplo: Distribuir WiFi en una vivienda.



WiFi: Buenas prácticas - Capítulo 4

En cualquier instalación doméstica se suele recomendar poner un AP en el centro de la vivienda para dar el máximo de cobertura.

Esto es cierto a medias. Es la mejor forma de dar cobertura con un solo AP pero no la mejor forma de dar cobertura.

Sería mucho mejor hacerlo así:

WiFi: Buenas prácticas - Capítulo 4

Añadir distintos AP a poca potencia y distintos canales de tal forma que las conversaciones de una habitación no resuenen fuera.

En conclusión:


Podemos aplicar las leyes básicas de convivencia del mundo real en el mundo WiFi:

Muchas veces se tiende a poner una súper antena con mucha potencia para dar cobertura a zonas remotas. Aumentar la potencia no es la mejor solución: siempre es mejor solución muchos AP’s a poca potencia que un solo AP central a mucha potencia.

Conseguiremos mejores tasas de transferencia y mejorará nuestra convivencia para nosotros y para los de nuestro alrededor.




Capítulos de la serie: "WiFi: Buenas prácticas":

WiFi: 802.11 b/g/n/ac - Buenas prácticas - Capítulo 1 (SYSADMIT.com)

WiFi: Elegir canal - Buenas prácticas - Capítulo 2 (SYSADMIT.com)

WiFi: WifiAnalyzer - Buenas prácticas - Capítulo 3 (SYSADMIT.com)

WiFi: Potencia y ubicación - Buenas prácticas - Capítulo 4 (SYSADMIT.com)

WiFi: Tipos de antena - Buenas prácticas - Capítulo 5 (SYSADMIT.com)

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